Si has decidido tener un blog en un futuro, o tienes una ya funcionando, este artículo te va a gustar.
Porque esa decisión la tomé yo hace tres años y aquí me tienes contándote en qué ha cambiado mi vida en este periodo y cuáles han sido las claves para mantenerlo.
Tres años no es mucho tiempo.
Depende por supuesto para qué.
Menos aun cuando el tema del blog era tan marginal cuando comencé que muchos me tacharon de visionario.
Otros todavía no lo entienden.
Música y redes sociales era un maridaje imposible justo en un momento en el que el sector cultural y de la música clásica necesitaban más que nunca reivindicarse.
Reinvertarse.
Aprender de sus errores pasados y comenzar a aprender nuevas formas de comunicarse desde dentro y hacia afuera.
Error y aprendizaje para el cambio.
De eso hablaba mi primer artículo publicado un 1 de abril del 2013.
Por entonces ya hacía mis pinitos profesionales en el mundo de las redes sociales y pocos meses más tarde estalló la mayor crisis en el sector de la cultura que se recuerda en décadas.
Por primera vez, tener un blog supuso para mí la herramienta perfecta para transmitir un mensaje claro.
O cambiamos y nos adaptamos, o desaparecemos.
Sin dramatismos.
Pero sin concesiones.
Y las redes sociales daban la oportunidad de abrir nuestras organizaciones a una sociedad necesitada de valores.
Necesitada de música y cultura.
Pronto surgió la idea de concienciar al sector de orquestas amenazadas con un ranking de influencia en redes sociales que retratase lo evidente.
Falta de profesionalización en el uso de unas herramientas fundamentales no sólo por el ejercicio de transparencia que supone igualarse con la sociedad, sino por el esfuerzo de comunicación interna que estas suponen en cualquier organización.
Autoconocimiento.
Escuchar a nuestro público.
A nuestros trabajadores.
Decidir para ellos y con ellos.
Tener un blog me ha ayudado a trasladar ese mensaje y en 3 años han cambiado muchas cosas.
Incluido Holanda, país en el que resido y trabajo desde hace más de 15 años.
Algo que no era así cuando decidí tener un blog.
Tu blog.
Son ya muchos los músicos que han decidido tener un blog para trasladar este o mensajes similares a una sociedad necesitada de estos referentes.
Emprendimiento musical de la mano de una bitácora digital y un sueño hecho realidad.
Pero el camino no ha sido tan fácil como pueda parecer.
Tener un blog significa hacer un gran esfuerzo.
Mucho trabajo y sacrificio.
Noches en vela.
Desilusión.
Aunque también pasión.
Aprender a encontrarse a uno mismo.
Conocer a gente maravillosa a través de Internet.
Crear proyectos que sin tener un blog no habrían sido posibles.
Disfrutar dando cursos y conferencias que gracias a esos tres años se han materializado.
Por eso al final, cuando hecho la vista atrás, ha merecido la pena y sigo ilusionado cada vez que pulso el botón publicar de cada post.
Porque para mí tener un blog me ha ayudado a encontrarte y escribir para ti.
Darte lo mejor de mí mismo incluso aunque lo mejor sea un post como este. Sabes que la semana que viene volveré a intentarlo.
Por eso hoy más que nunca, cuando se cumplen tres años desde que decidí tener un blog, quiero darte las gracias con este post y con el vídeo que lo encabeza.
Porque sin ti, no habría sido posible.
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